Lenguas romances
Se conoce como lenguas romances a los idiomas que nacieron como evolución del latín vulgar, la lengua que profesó el Imperio Romano en su expansión. El término romance proviene del latín “románice”, que significa “a la forma romana”.
Estas son las únicas lenguas de la familia itálica que sobrevivieron al imperio romano; la lengua melliza del latín (el falisco) se extinguió y también desaparecieron las lenguas osco-umbras, el grupo itálico paralelo a las lenguas latino-faliscas.
Las siete lenguas romances más habladas por número total de hablantes son: Español (600 millones), Francés (300-500 millones), Portugués (283 millones), Italiano (71 millones), Rumano (28 millones), Criollo haitiano (13 millones), Catalán/valenciano (10 millones) y Gallego (3 millones).
No obstante, el número de lenguas romances conocidas supera la veintena, aunque en la actualidad muchas variedades regionales están gravemente amenazadas y solo media docena de ellas tienen un uso general y varios millones de hablantes.
Estas lenguas se hablaban y se siguen hablando en un territorio que recibe el nombre de Romania, que cubre en su mayor parte el sur europeo del antiguo Imperio romano.
Los términos romance y Romania proceden efectivamente del adverbio romanice, «en romano», desde el adjetivo latino romanicus: se consideraba que sus hablantes empleaban una lengua tomada de los romanos, por oposición a otras lenguas presentes en los territorios del antiguo Imperio, como el fráncico en Francia, lengua de los francos perteneciente a la familia de las lenguas germánicas.
Pues, romanice loqui, «para hablar en romano» (eso es, el dialecto vernáculo latín) es en contraste con latine loqui, «para hablar en latín» (latín medieval, la versión conservadora de la lengua usado en escrituras y contextos formales o como una lengua franca), y con barbarice loqui, «para hablar en bárbaro» (las lenguas no latinas de los pueblos de los lugares externos del Imperio romano).
El primer escrito en que se encuentra el término romano, de una manera u otra, se remonta al sínodo de Tours del año 813. Es a partir de ese sínodo cuando se considera que la primera lengua vulgar se separa del latín, y se designa en efecto como una lengua aparte. Se trata de una forma de protofrancés que recibe el nombre de romana lingua o román. No obstante, en los Cartularios de Valpuesta, hay un texto anterior que data del año 804, y está escrito en un latín muy romanizado.
La evolución del latín vulgar hacia las lenguas románicas se fecha, grosso modo, de la siguiente manera:
Entre el 200 a. C. y el 400 aproximadamente: diferentes formas de latín vulgar.
Entre el 500 y 600: estas formas comienzan a distinguirse entre sí.
A partir del 800: se reconoce la existencia de las lenguas romances.







0 comentarios